La carretera, Queencharlotte sound road, una pasada, todo el tiempo rodeando el fiordo.
Al llegar a Picton, nueva sorpresa. Nuestro ferry ha tenido problemas y lo han atrasado 4 horas. Como no hay mal que por bien no venga, tenemos tiempo de comer y pasear por los alrededores de Picton. Increíbles vistas.
El viaje en ferry un poco largo y pesado, pero a la vez con encanto.
A Wellington llegamos de noche, para nuestra sorpresa la ciudad está despierta. Hay luces, personas y coches por la calle. Incluso hay tráfico.
Decidimos coger la carretera al norte hasta encontrar un lugar donde dormir. Finalmente paramos en una urbanización al estilo de Simón Verde; esperemos que ningún vecino se preocupe por una furgoneta aparcada en su calle y llame a la policía.
Un bsazo enorme.
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