Nos levantamos temprano para ver los reflejos del lago Mathesom, pero al pasar por Fox decidimos preguntar los horarios de los vuelos en helicóptero.
El tiempo estaba regular y decidimos hacerlo antes de que empeorara.
Tras debatir qué tipo de vuelo y regatear un poco el precio, nos decidimos a hacer uno de media hora por ambos glaciares, aterrizando para ver el paisaje y sentir más de cerca la montaña.
La experiencia fue inolvidable. Se lo recomendamos a todo el mundo. (nota para cuando tengamos más dinero: aprender a pilotar un helicóptero).
Cuando bajamos del helicóptero empezó a llover (a excepción de pequeños respiros, todavía no ha pasado...). Así que nos pusimos los chaquetones y nos dispusimos a ir a ver los reflejos del Mathesom. Pero una vez más el tiempo hizo que no pudiéramos ver reflejos. Así que cogimos camino de la playa para intentar ver una colonia de focas. Pero empezó a apretar y nos conformamos con las vistas de una playa de cantos rodados dónde encontramos piedras de muchos colores. (Parecían escamas de un dragón)
Después de calarnos un poco, decidimos que queríamos más glaciar. Hicimos una pequeña caminata para ver uno de los glaciares, más de cerca.
Ahora estamos en Hoitika intentando secar toda la ropa y descansando.
Hasta pronto! O hasta que volvamos a encontrar internet...
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